
Desde luego, es un lugar al que desearía volver en un futuro. Imagino que muchos de ustedes han estado ya, pero para mi era la primera vez que visitaba Portugal.
La estancia en Oporto fue breve pero intensa: mención especial para el ¿bar? ubicado en la 4ª planta de un edificio cualquiera que albergaba sala con dj's,
exposiciones, proyección de cortos, terraza y mucho más. Al parecer es a la vez todo esto y espacio de movimientos para alumnos de la escuela de artes del lugar. Sorprendente, lo mismo que la propia ciudad, por la que es
todo un placer pasear.
De Lisboa me quedo con el
Barrio Alto, el encanto de
sus calles y edificios, el vino verde, las comidas buenísimas y a precios más que populares, los
tranvías, el
elevador de Santa Justa, la calle Norte y ese aire entre antiguo y contemporáneo que combina la ciudad en sus diferentes zonas. Por el Barrio Alto, lugar que más he transitado, hay todo tipo de locales para
tomar algo y comer a cual más curioso y muchas tiendas, de entre las cuales me quedo con
Loja Das Maquetas: mezcla de estudio de diseño, cibercafé y punto de venta de diversísimos artículos con un toque muy personal.
Quienes visiten Lisboa no deberían pasar por alto el
Chapito (Costa do Castelo, nº 1/7), un restaurante al aire libre
enormemente agradable (ojo con el chorizo al vodka, que está fuertecillo) en el que pueden verse además
diversas actuaciones por parte de una escuela de circo. Me quedé con ganas de ver más tranquilamente
Sintra (pero cuatro días no dan más de si), que por cierto presentaba algunos rincones que habrían hecho las delicias de cierta troupe madrileña que yo me sé.
Tienen unas cuantas fotos de todo esto
aquí.
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